PRUEBA: Warg Carbon Trailrunner – bastones ligeros de trail running para largas travesías y ascensos de montaña
La prueba la realizó Barbora Zlámalová en Krkonoše (Montañas de los Gigantes). Puedes descubrir más sobre la probadora aquí.
Valoración rápida
Los Warg Carbon Trailrunner me han sorprendido por lo poco que se notan al caminar. Son muy ligeros, compactos y, en los ascensos largos, alivian agradablemente el esfuerzo de las piernas. Se pliegan fácilmente, la empuñadura de corcho ofrece un buen agarre incluso durante un uso prolongado y la bolsa de transporte es un práctico extra tanto para llevarlos como para guardarlos.
En la Krakonošova 50 demostraron ser unos excelentes compañeros para largas travesías y ascensos de montaña. Solo hay que elegir muy bien la longitud: la versión de 120 cm que probé era demasiado larga para mi estatura de 164 cm. Con la talla adecuada, volvería a llevarlos sin dudarlo en una ruta similar.
Valoración
Pros
- peso muy reducido
- construcción compacta
- manejo sencillo
- incluye bolsa de transporte
- la empuñadura de corcho ofrece un buen agarre
Contras
- hay que elegir bien la longitud
- la longitud fija puede no ser adecuada para todos
- me costó un poco acostumbrarme al agarre
Cómo se realizó la prueba
Probé los bastones en la legendaria Krakonošova 50, un recorrido de 50 kilómetros con un desnivel de casi 2 000 metros. A lo largo del día se alternaban largos ascensos, tramos más llanos y zonas en las que plegaba y volvía a sacar los bastones según el terreno. Un recorrido así deja claro enseguida si el equipo es realmente funcional o si solo luce bien en la salida.
Además, el tiempo no era precisamente ideal para hacer senderismo. La previsión para el fin de semana anunciaba temperaturas infernales, así que también pude comprobar cómo se comportaban las empuñaduras de corcho y los agarres cuando ya estaba sudando por todas partes.

Cincuenta kilómetros: una prueba de ligereza
En una marcha larga, cada gramo de más se nota. Por eso, notaba el peso de los bastones no solo cuando me ayudaban en las subidas, sino también cuando no los utilizaba y los llevaba plegados.
Fue precisamente aquí donde se notaron su bajo peso y su compacidad. Los plegué sin dificultad, su manejo fue sencillo y no tuve la sensación de estar cargando con dos ramas más del bosque. Además, la bolsa de transporte resulta muy práctica tanto para llevarlos como para guardarlos.
Ayuda en las subidas
Los bastones se lucieron sobre todo en las subidas más largas, donde esperaba que me proporcionaran apoyo y aliviaran un poco el esfuerzo de las piernas. Gracias a su bajo peso, no resultaban torpes y me permitían mantener bien el ritmo.
La empuñadura de corcho resultaba cómoda incluso tras un uso prolongado y ofrecía un buen agarre incluso con calor. Al principio me costó un poco acostumbrarme al agarre, pero al cabo de un rato encontré el ajuste adecuado y la forma de moverme con ellos.
Galería de fotos
Plegado y manejo a lo largo del día
Durante el recorrido, plegué y volví a desplegar los bastones varias veces, según cambiaba el terreno. En una marcha tan larga, es importante que plegarlos no se convierta en una lucha cada vez.
El manejo fue sencillo y rápido. Cuando no necesitaba los bastones, los plegaba sin perder tiempo y podía seguir adelante. En una marcha de cincuenta kilómetros, es uno de esos pequeños detalles que se agradecen y que, a lo largo del día, acaban marcando la diferencia.
La longitud influye más de lo que parece
El mayor problema para mí era la longitud fija de 120 cm. Con mi estatura de 164 cm, los bastones me resultaban demasiado largos, sobre todo en los ascensos, pero también en los tramos llanos.
En mi opinión, los bastones en sí están muy bien, pero con una longitud fija se aplica de verdad aquello de: mide dos veces y pide una sola vez. Una talla mal elegida puede estropear innecesariamente la experiencia con un equipo que, por lo demás, es ligero y funcional. La próxima vez optaría por una versión más corta o por unos bastones con longitud ajustable. Con la longitud adecuada, me resultarían mucho más cómodos en las subidas largas.
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Resumen
Durante la prueba, los bastones Warg Carbon Trailrunner demostraron ser ligeros, compactos y fáciles de manejar, tanto para largas travesías como para ascensos de montaña. Lo que más valoré fue su bajo peso, la facilidad de plegado y la empuñadura de corcho, que ofrecía un buen agarre incluso tras un uso prolongado.
Me costó un poco acostumbrarme al agarre, pero una vez ajustado correctamente funcionó bien. El mayor inconveniente para mí fue la longitud de 120 cm, que resultaba excesiva para mi estatura. Y es que esos centímetros de más pueden dar bastante más guerra en una subida de lo que uno podría pensar.
Recomendaría estos bastones a cualquiera que busque un modelo ligero y compacto y que sepa elegir bien la longitud fija adecuada. Si pudiera volver a elegir, optaría por una versión más corta o por unos bastones con longitud ajustable.
















