Cómo empezar a viajar ultraligero
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Cómo empezar
Para determinar qué elementos de tu equipo conviene sustituir por otros más ligeros o, simplemente, dejar en casa, tendrás que revisar todo tu equipo a fondo. Solo tienes que seguir estos 4 pasos y, al final, tu mochila pesará algún kilo menos.
Extiende todo tu equipo en casa
Coloca en un mismo sitio «los cuatro grandes»: la mochila, la tienda de campaña, el saco de dormir y la colchoneta. Después, forma otros montones con la ropa, el material de cocina, los artículos de higiene, los medicamentos, los dispositivos electrónicos y el resto del equipo.
Pesa los elementos principales
Pesa cada elemento en una báscula. Céntrate en los más voluminosos: la mochila, el saco de dormir, la colchoneta, la tienda de campaña o el toldo, el material de cocina y la ropa. Al pesarlos, verás con claridad por dónde empezar a reducir peso.
Elimina lo innecesario
«¿De verdad voy a usar esto durante el viaje?» Céntrate sobre todo en los artículos duplicados, los envases grandes de productos de higiene, los embalajes innecesarios, la ropa de más y el equipo «por si acaso» que, con el tiempo, has comprobado que nunca utilizas.
Busca soluciones versátiles
Un solo elemento bien elegido puede sustituir a varios. Puedes utilizar una braga de cuello como gorro o los bastones de trekking como estructura para un toldo. Prueba también a vestirte por capas: una combinación adecuada resulta más práctica y eficaz que llevar prendas de más.
No hace falta salir corriendo a comprar equipo nuevo ni lanzarse a una travesía de larga distancia. Prueba primero a viajar con un equipo más ligero en una ruta corta, una escapada de fin de semana o una excursión de un solo día con pernoctación. Así irás creando, a partir de tu propia experiencia, tu lista de equipo, el llamado gearlist.
Recuerda que no existe una lista de equipo universal. Si encuentras en Internet las listas de equipo de otros senderistas, utilízalas como fuente de inspiración.

Dónde marcarás la mayor diferencia
La mayor parte del peso suele corresponder a los elementos básicos que necesitas para dormir al aire libre: la tienda de campaña, el saco de dormir, la colchoneta y la mochila, conocidos como los cuatro grandes. Si necesitas reducir el peso de forma rápida y eficaz, es aquí donde conviene empezar.
Tienda de campaña
Elige el refugio en función del tiempo, el terreno, el número de personas y tu experiencia. Si viajas solo, no necesitas una tienda de campaña del tamaño de un palacio. Nuestra guía «Cómo elegir una tienda de campaña» te ayudará a encontrar la opción más adecuada.
La mayoría de nosotros tenemos en casa una tienda de campaña clásica que se monta con varillas. Estas tiendas autoportantes destacan por su resistencia y por un montaje sencillo al alcance de cualquiera. Por lo general, están fabricadas en materiales robustos, lo que aumenta su peso. Sin embargo, también existen modelos ultraligeros que mantienen la resistencia y todas las ventajas de las tiendas autoportantes, pero con un peso menor. Echa un vistazo a nuestra selección de tiendas de campaña ultraligeras.
Una opción más ligera son las tiendas de campaña que se montan con bastones de trekking, como la Warg Protrek. Estas tiendas requieren cierta práctica para montarlas, pero no cuesta mucho cogerles el truco. Si buscas una solución minimalista, puedes optar por una lona, una hamaca o dormir al raso.
Saco de dormir
El saco de dormir y la colchoneta son dos de los elementos más importantes de tu equipo. Dormir bien es fundamental para recuperarte durante una ruta de varios días. Si no tienes claro qué saco de dormir elegir, lee el artículo «Cómo elegir un saco de dormir» en nuestra sección Guías.
A la hora de elegir un saco de dormir, fíjate en su confort térmico. Los valores de confort, límite y extremo indican hasta qué temperaturas una mujer o un hombre pueden dormir sin pasar frío y a partir de cuándo existe riesgo de hipotermia. Merece la pena elegir un saco de dormir algo más cálido, sobre todo si eres friolero. Lógicamente, cuanto más cálido sea, mayor será su peso.
El peso de un saco de dormir depende en gran medida de su relleno. Los sacos de dormir con relleno sintético, es decir, de fibra hueca o microfibra, son más pesados que los de plumón. Sin embargo, son más asequibles y fáciles de cuidar: soportan mejor un trato poco cuidadoso y la humedad, se pueden lavar sin problemas en la lavadora y aíslan incluso cuando están mojados, algo que agradecerás sobre todo al dormir al raso.
Además de pesar menos, los sacos de dormir de plumón destacan por su compacidad y por sus excelentes propiedades de aislamiento térmico. Sin embargo, son más sensibles a la humedad y requieren un cuidado más exigente.
Colchoneta
La colchoneta es otro elemento de tu equipo que, si eliges bien, te garantizará un sueño de calidad. El peso de las colchonetas depende de su grosor, su estructura y su valor R de resistencia térmica. Cuanto mayor sea el valor R, mejor aislará la colchoneta. En nuestra sección Guías puedes leer el artículo «Cómo elegir una colchoneta».
Las colchonetas autohinchables suelen ser más pesadas y voluminosas. Una opción más ligera, pero igualmente cómoda, son las colchonetas hinchables.
Las colchonetas de espuma son las más económicas de los tres tipos. Sus principales ventajas son su gran resistencia y su bajo peso. Sin embargo, ofrecen un menor confort térmico, por lo que resultan más adecuadas para temperaturas cálidas o como capa aislante y protectora debajo de una colchoneta hinchable.
Mochila
Antes de comprar una mochila nueva, fíjate primero en el equipo que vas a llevar dentro. Si cargas una mochila ultraligera con un saco de dormir pesado, una tienda de campaña voluminosa y demasiada ropa y demás equipo, no te resultará cómoda de llevar y, además, podrías dañarla. Una vez que tengas claro qué equipo vas a llevar, sabrás qué volumen de mochila necesitas realmente.
Elige el volumen de la mochila en función de la duración de la ruta y del equipo que vayas a llevar. Una mochila demasiado grande puede tentarte a meter más cosas de las necesarias. Para una excursión de un día o una escapada de fin de semana, te bastará con una mochila de hasta 30 litros. Si tienes previsto realizar una travesía de varios días durmiendo al aire libre y cocinando, necesitarás más espacio, aproximadamente entre 40 y 60 litros.
El peso de una mochila no solo depende de su volumen, sino también de los materiales utilizados y, sobre todo, del sistema de espalda. Lo ideal es probarla antes de salir de ruta. Las mochilas ultraligeras tienen sus particularidades y puede que necesites algo de tiempo para acostumbrarte a ellas. A menudo incorporan grandes bolsillos exteriores, bolsillos en las correas de hombro, cierre enrollable y una estructura sin armazón o con un armazón minimalista. Tanto para una escapada de fin de semana como para travesías más largas, suele bastar con una mochila de hasta 55 litros y un peso inferior a 1,5 kg. Si no tienes claro qué mochila elegir, consulta nuestra guía de selección.

Puedes reducir el peso en todos los elementos del equipo
Aunque el equipo para dormir y la mochila te permitirán reducir peso de forma rápida y significativa, también puedes ahorrar unos cuantos gramos en otras categorías.
Ropa
Un buen excursionista se viste por capas. En cuanto a la ropa, funciona mejor un sistema de capas que llevar muchas prendas de recambio. La base es una primera capa técnica que evacua el sudor. Encima va la capa aislante y, por último, una capa exterior que proteja del viento y la lluvia.
Para las rutas de varios días, conviene elegir materiales que se sequen rápido y retengan menos los olores. La ropa de lana merino es una opción ideal: resulta agradable al tacto, tiene propiedades antibacterianas y resiste bien los malos olores. Puedes llevar la misma camiseta de merino durante varios días sin que los excursionistas que te rodean lo noten. Además, la lana merino ofrece excelentes propiedades termorreguladoras: te abriga cuando hace frío y ayuda a regular la temperatura cuando hace calor. Gracias a la ropa de merino, no necesitarás llevar tantas camisetas, prendas de ropa interior ni calcetines de recambio.
Cocina, comida y agua
El equipo de cocina puede aumentar el peso total más de lo que parece. Antes de nada, aclara si realmente necesitas cocinar en esa salida. A veces basta con comida fría; otras, tiene sentido llevar un hornillo sencillo y una olla o una fiambrera ligeros. Elige el tamaño de los utensilios de cocina en función de la cantidad de agua que vayas a hervir. Para una persona basta con un recipiente de unos 500 ml; para dos, lo ideal es entre 750 ml y 1 litro.
En cuanto a la comida, fíjate en la relación entre peso y aporte energético. Funcionan muy bien los alimentos deshidratados, las gachas de avena, los frutos secos, las barritas u otros alimentos compactos y sacientes. Planifica la cantidad de agua en función de la ruta. Comprueba siempre dónde hay fuentes de agua disponibles y lleva la cantidad necesaria según su disponibilidad. Recuerda que cada litro de agua supone un kilo más en la mochila. Si no tienes claro si el agua de una fuente natural es potable, te recomendamos llevar un filtro, una botella con filtro o pastillas potabilizadoras.
Consejo: calzado
En el senderismo ultraligero se suelen utilizar zapatillas bajas y ligeras o de trail en lugar de botas de montaña pesadas. Son más transpirables, se secan más rápido y fatigan menos los pies en caminatas largas. En condiciones de humedad, los calcetines impermeables pueden ser un complemento práctico, ya que aumentan el confort incluso cuando el propio calzado no es impermeable.
Dónde conviene reducir peso y dónde no
Lo más sencillo es empezar por los artículos que no son esenciales para la seguridad. Pasa los productos de higiene a envases pequeños, elimina los embalajes innecesarios, evita llevar equipo duplicado y reduce la ropa que metes en la mochila «por si acaso». Revisa también la vajilla, los dispositivos electrónicos y los objetos pequeños, cuyo peso se acumula fácilmente.
Ten cuidado con el equipo que te protege del frío, la lluvia, la oscuridad o cualquier imprevisto. Un saco de dormir lo suficientemente cálido, una capa impermeable, un botiquín, un navegador, un mapa, un móvil cargado, agua y algún medio para filtrarla, una linterna frontal y el equipo adecuado para el tiempo y el terreno no deberían quedarse fuera de la mochila solo para ahorrar peso.
La regla es sencilla: deja en casa lo innecesario, no lo esencial para tu seguridad.

Conclusión: menos cosas, más energía
Viajar ultraligero no consiste en tener la mochila más ligera del camping. Se trata de llevar menos, moverse con mayor comodidad y reservar más energía para el propio viaje. Con cada salida irás descubriendo qué necesitas de verdad, qué puedes dejar en casa y en qué merece la pena asumir unos gramos de más.
Llevar menos peso a la espalda suele significar disfrutar más del movimiento.
Autores: Kačka Na Treku, Jan Frýdecký
Fuentes: archivo de la autora


