¿Cómo cocinar al aire libre? Desde un simple calentamiento hasta una comida completa
Gracias al equipamiento moderno, puedes preparar de todo: desde el café de la mañana o una sopa instantánea hasta una comida caliente completa. Cocinar al aire libre puede ser sencillo o más elaborado; depende sobre todo de la duración de la excursión, el número de personas y el equipamiento que quieras llevar en la mochila o transportar en el coche. La clave está en planificar bien: pensar la comida con antelación, preparar una lista de ingredientes y utensilios, y llevar solo lo que realmente vayas a utilizar.
A la hora de elegir el equipamiento, hay que tener en cuenta si vas a cocinar a fuego, en un hornillo, en una parrilla o en una marmita. Para cocinar de forma rápida y sencilla, basta con un hornillo pequeño y utensilios básicos; para un grupo más numeroso, es mejor un hornillo más estable, una olla más grande, una sartén o una marmita.
También es importante tener en cuenta las condiciones del lugar al que te diriges. Comprueba con antelación el tiempo y las posibles prohibiciones de hacer fuego. Además de lo necesario para cocinar, no olvides el agua, los cubiertos, los utensilios de cocina, los medios para encender el fuego y una bolsa de basura.
A los principiantes les conviene empezar con platos sencillos que ya conozcan de casa. En la naturaleza funcionan bien, por ejemplo, salchichas, pisto, alubias con chile, hamburguesas, huevos revueltos o brochetas. Tienen la ventaja de que no requieren una preparación complicada y se pueden adaptar fácilmente al número de comensales.
El respeto por la naturaleza también forma parte de la cocina al aire libre. Después de cocinar, hay que recoger el lugar, apagar bien el fuego y llevarse toda la basura. La regla es sencilla: lo que lleves a la naturaleza, te lo llevas de vuelta.