Botiquín de primeros auxilios y cómo prepararlo en 10 minutos
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Introducción
Me gustaría comenzar este artículo contando una experiencia desagradable que viví tras un grave accidente de tráfico. Corrí hacia el coche accidentado, ayudé a sacar al conductor herido y, de repente, me di cuenta de que no tenía absolutamente nada a mano para ayudar a detener la hemorragia. No era nada extremo, pero la sangre salía de su cuerpo y lo único en lo que podía pensar era en cómo detenerla. Tuve que volver al coche a buscar mi botiquín de primeros auxilios y perdí unos segundos muy valiosos. Cuando todo terminó y la ambulancia se llevó al herido, me quedé sentado en la hierba otros 20 minutos, temblando sin parar. Más tarde supe que algunas personas llegan a culparse enormemente por no haber sido capaces de ayudar adecuadamente, lo que puede dejarles un trauma difícil de superar. Yo ya no me culpo, pero aquel día tomé una decisión: no quería volver a encontrarme nunca más en una situación así.

Bueno, eso es lo que puede ocurrir en la carretera. Allí, todo el mundo debe llevar un botiquín de primeros auxilios completo en el coche, así que siempre habrá algo que pueda resultar útil. Pero ¿qué pasa si sales al campo? Da igual si haces esquí de fondo, esquías por una ladera, acampas junto a un lago con tu familia o escalas. Un accidente puede ocurrir en cualquier momento, y es entonces cuando el material de primeros auxilios puede tener un valor incalculable. Por eso recomiendo a todo el mundo llevar siempre un botiquín de primeros auxilios.
Conviene dejar clara una cosa: las vendas por sí solas no salvan a nadie. Lo que salva vidas son los conocimientos básicos de primeros auxilios, la capacidad de mantener la calma bajo presión y de reaccionar con rapidez. Así que piensa si quieres limitarte a esperar que otros sepan ayudarte y, si lo consideras necesario, plantéate hacer un curso de primeros auxilios. . Quizá algún día tengas la oportunidad de ayudar a alguien.
Tamaño del botiquín
El único botiquín que sirve es el que llevas contigo. Si lo dejas en casa o en la tienda de campaña porque no cabe en la mochila, de poco te servirá. Más vale llevar un botiquín pequeño que dejar uno enorme en casa. Un botiquín de primeros auxilios puede ser del tamaño de un paquete de cigarrillos. Esa es, por ejemplo, la versión que llevo al trabajo. Para mis rutas de trekking llevo uno más grande, aproximadamente del tamaño de una huevera de seis huevos. Las diferencias se reducen básicamente a dos aspectos, y el principal es el contenido del botiquín:
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Pequeño (hasta 15 x 10 cm)
- pensado para prestar primeros auxilios de forma puntual hasta la llegada de una ambulancia
- destinado principalmente a tratar lesiones graves o potencialmente mortales -
Mediano (hasta 30 x 20 cm)
- pensado para realizar curas con mayor frecuencia, por ejemplo, para tratar ampollas
- permite hacer frente también a problemas menores durante viajes más largos

Ten también en cuenta que el contenido de un botiquín es algo totalmente individual. Incluye únicamente material que sepas utilizar correctamente. Comprar el botiquín más completo y pensar que con eso está todo resuelto no es la solución. Debes adaptarlo a tus necesidades y aprender a utilizar correctamente todo lo que contiene. Además, recuerda que un botiquín de primeros auxilios no es una caja en la que guardar todo lo que podría llegar a ser útil. Evita llenarlo de cosas innecesarias que solo dificulten encontrar rápidamente lo que necesitas. Todo debe estar bien ordenado y organizado. Los botiquines de primeros auxilios outdoor ya equipados suelen ofrecer además una bolsa organizadora resistente al agua. Tampoco subestimes la importancia de preparar un botiquín para los niños, por ejemplo, cuando van de campamento. Enseñarles desde pequeños a ayudar a los demás también es importante.

Contenido del botiquín
Veamos ahora qué debería contener un botiquín de primeros auxilios. Tú mismo debes valorar qué lesiones o problemas puedes encontrarte durante tus actividades al aire libre y clasificarlos según dos criterios:
- gravedad: debes estar preparado principalmente para lesiones potencialmente mortales.
- probabilidad: también conviene estar preparado para lesiones o problemas que tengan una alta probabilidad de producirse, aunque no pongan en peligro tu vida.
Por ejemplo, sin duda querrás ser capaz de detener una hemorragia arterial, ya que puede poner en peligro la vida y producirse prácticamente en cualquier situación. También te interesará poder tratar las ampollas. No van a matarte, pero pueden hacer que una ruta de varios días resulte muy incómoda o incluso imposible. Por otro lado, probablemente no necesitarás llevar un antídoto contra la mordedura de una mamba negra, a menos que vayas a buscar serpientes a África: la gravedad sería muy alta, pero la probabilidad, mínima. Una vez que hayas pensado en todo esto, podemos repasar las principales áreas de los primeros auxilios.
1. Antes de empezar
Antes de empezar a atender a una persona herida, conviene tener a mano algunos elementos básicos:
- manta isotérmica para prevenir la hipotermia
- 2 pares de guantes desechables para reducir el riesgo de transmisión de infecciones
- tijeras para cortar vendas, pero también para retirar ropa o cinturones que estorben; personalmente, me ha resultado muy útil una hoja dentada
- imperdibles, agujas, esparadrapo u otra cinta para fijar vendajes
- mascarilla o barrera de reanimación para realizar la respiración de rescate de forma más segura
- productos preventivos como bálsamo labial, protector solar o repelente, según el tipo de actividad
2. Detener la hemorragia
Puedes cortarte o hacerte una herida prácticamente durante cualquier actividad, por lo que este riesgo debería estar siempre en tu lista. Te resultará útil llevar:
- material y conocimientos adecuados para controlar una hemorragia grave
- vendaje compresivo para controlar el sangrado de una herida
- torniquete para situaciones de hemorragia grave en las que esté indicado; es imprescindible saber utilizarlo correctamente
- vendas para tratar hemorragias menos graves
- gasas estériles
- tiritas adhesivas
3. Huesos, articulaciones
Las fracturas y los esguinces también pueden ocurrir durante una actividad al aire libre. Las férulas y otros elementos de inmovilización pueden improvisarse sobre el terreno, pero algunos artículos pueden resultar muy útiles:
- pañuelo triangular, que tiene múltiples usos y también puede servir para proteger la cabeza
- gel para aliviar molestias musculares o articulares, especialmente útil durante actividades prolongadas y exigentes
4. Curación de heridas
En cualquier expedición larga es posible que se produzcan heridas que tengas que tratar durante el camino. En el caso de heridas menores, lo más importante es prevenir infecciones y favorecer una correcta cicatrización. Puede ser útil llevar:
- tiras adhesivas de aproximación para pequeñas heridas, siempre que sepas cuándo y cómo utilizarlas
- antiséptico adecuado para heridas
- crema cicatrizante
- gel o pomada para quemaduras
- la medicación prescrita que puedas necesitar durante el viaje
- gotas o solución adecuada para el lavado de los ojos; tener suciedad en un ojo puede convertirse en un verdadero problema durante muchas horas
5. Náuseas, enfermedades
No se trata únicamente del tradicional golpe de calor. El agua o los alimentos contaminados, las enfermedades víricas y otros problemas pueden afectar a cualquier viajero. En función de tus necesidades y del destino, puedes incluir en tu botiquín medicamentos y productos adecuados para problemas frecuentes. Lee siempre el prospecto y consulta a un médico o farmacéutico si tienes dudas sobre su uso. Entre ellos pueden encontrarse:
- analgésicos
- medicamentos para molestias digestivas o cólicos, según recomendación médica o farmacéutica
- medicamentos contra la diarrea
- pastillas o productos para potabilizar agua, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante
- carbón activado, cuando esté indicado
- termómetro
6. Artículos individuales específicos
Tú conoces mejor que nadie tu estado de salud. Si tienes alguna enfermedad, alergia o problema de salud que requiera medicación, lleva siempre contigo una cantidad suficiente de los medicamentos que tengas prescritos. También puede ser conveniente incluir un antihistamínico si es adecuado para ti y sabes cómo utilizarlo.
7. Artículos para avanzados
Los estudiantes de Medicina, profesionales sanitarios y otras personas con formación especializada comprenderán que en un artículo dirigido al público general no podemos recomendar medicamentos de uso específico, material para infusiones, dispositivos para tratar determinadas lesiones torácicas ni otros equipos estrictamente médicos. Si te estás preparando para una expedición de mayor riesgo y necesitas disponer de material médico de este nivel, deberías contar también con la formación necesaria para utilizarlo correctamente. En ese caso, sabrás mucho mejor qué debe contener tu botiquín en función del tipo de expedición.
8. Comunicación
También conviene pensar en cómo pedirás ayuda y cómo indicarás tu posición a los equipos de rescate en caso de emergencia. Antes de salir, comprueba si habrá cobertura móvil en la zona y asegúrate de que tu teléfono tenga suficiente batería. En lugares remotos, valora si necesitas un dispositivo de comunicación o localización por satélite. También puede ser útil llevar un silbato para llamar la atención en caso de emergencia. Dependiendo del destino y del tipo de expedición, tu equipo también puede incluir elementos de señalización visibles que faciliten tu localización por parte de los equipos de rescate.
Si esta lista no es suficiente para tus necesidades, consulta también nuestra lista completa de medicamentos y material recomendado para el botiquín.
Ya sabemos qué necesitamos. Ahora toca preparar el botiquín.
Hay dos formas de conseguir un buen resultado. Ambas opciones son válidas, así que tú eliges:
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- Compra un botiquín equipado, revisa a fondo su contenido y añade los artículos que falten. También puedes sustituir aquellos cuya calidad o tamaño no te convenzan.
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- Compra una bolsa para botiquín vacía y complétala tú mismo con los productos que necesites.
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Una vez que tengas el botiquín preparado a tu gusto, guárdalo en un lugar seco y fácilmente accesible. Después de cada viaje, revisa qué has utilizado, qué te ha faltado y qué podrías eliminar. Aprovecha también para comprobar las fechas de caducidad de los medicamentos y materiales y sustituye todo lo que sea necesario. Y, sobre todo, recuerda llevar siempre el botiquín contigo. Así evitarás encontrarte sin recursos cuando realmente los necesites y contribuirás a que tus salidas y las de quienes te acompañan sean un poco más seguras.

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Enlaces útiles
Autor: Matyáš Vejskal
Fuentes: tatonka.com, life-system.co.uk, prpom.cz, cervenykriz.eu, czechout.cz












